La chica del parque ya ha llegado. Se ha sentado en un banco justo delante de mí. Ella también me ha visto y se pone nerviosa como siempre. Me encanta cuando se aparta el pelo de la cara y puedo ver que está sonrojada, seguro yo también lo estoy puesto que noto un sofoco repentino. Diría que se ha cortado el pelo, está muy guapa con esa melena corta y lisa. Uy, me ha mirado y casi me pilla observándola. Tengo que ser más cauto. Voy a hacer que leo un rato para que no piense que soy un mirón o algo peor. He cogido una novela romántica. No me gustan mucho pero seguro ayuda. A ver, tengo que levantar más la portada para que se vea el título.

Que suerte, el chico del parque está donde lo vi el otro día. Voy a sentarme cerca pero no debe parecer que me estoy sentando cerca. Se ha puesto nervioso, está mirando a un lado y a otro. Quizás lo he intimidado. He ido a la peluquería, el otro día tenía el pelo fatal, aunque creo que tampoco hoy he acertado, la melena corta me tapa la cara y por mucho que me la aparto, vuelve a caer. Creo que me está mirando, voy a comprobarlo con un vistazo rápido. Sí, me estaba observando. Ahora vuelve a mirar a todos lados. Es muy guapo y además viste bien. No conozco a muchos hombres que vengan por estos lares con americana. Ahora se pone a leer. No veo bien qué novela es, la tiene cogida al revés, ja, se hace el interesante, nadie lee con las letras hacia abajo.

 

Uf, tengo que volver a casa o me va a caer una buena. ¡Qué guapa es! Creo que me he enamorado. Si tuviera valor le diría algo. Mañana la saludaré por lo menos.

Ha guardado el libro, se va, y yo tendría que hacer lo mismo, ya no puedo quedarme más tiempo. No quiero que esto me afecte, pero creo que estoy enamorada de este chico. Mañana lo saludaré por lo menos.

 

—María, cariño, recoge las muñecas que tu madre ya tendrá hecha la comida.

—Izan, Joel, venga, que nos tenemos que ir a comer. El Papa está a punto de llegar de trabajar.

 

—Papá, un ratito más.

—No nos vamos, queremos jugar más. Tete, ahora yo me pongo de portero.

 

—No hay más ratitos.

—Dichoso fútbol.

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